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¡La Diferencia está en la Estrategia!

 
Por Enrique Mieses

El concepto de “Estrategia” es un concepto de origen militar utilizado desde tiempos inmemoriales por los primeros grupos de guerreros para planear con anticipación sus acciones en los campos de batalla y en sección de libros recomendados por el editor, en una de las ediciones del Boletín Electrónico Marketing-Ya!, se recomienda la lectura del libro más antiguo que se conoce sobre estrategias.

Naturalmente, nos referimos a “El Arte de la Guerra”, recopilado hace más de dos mil años por el famoso general, guerrero y filósofo chino Sum Tzu, ahora en versión de Thomas Cleary. Es el libro sobre estrategias con más prestigio e influencia en todo el mundo y ha sido estudiado y puesto en práctica por todos los grandes líderes y estrategas militares desde antes de Cristo.

Después de tantas guerras y enfrentamientos militares en los campos de batalla, entre casi todos los países del globo terráqueo, hemos observado que las guerras se han trasladado al campo económico y que las empresas de los diferentes países luchan entre si por la supremacía sobre sus rivales y la hegemonía de los mercados.

Y, evidentemente, han continuado aplicando los principios fundamentales enunciados por el general Sum Tzu en “El Arte de la Guerra” y se dice que el éxito de las empresas japonesas sobre sus rivales, principalmente las empresas norteamericanas, es debido a la aplicación de estos principios, que le ayudaron a pasar de una cultura feudal oligárquica a una cultura empresarial en menos de veinte años.  

Indudablemente, como era de esperar, el uso de las estrategias militares se ha expandido en mayor o menor medida hasta todas las empresas y hoy día personalidades del mundo académico han realizados minuciosos estudios del comportamiento competitivo de las empresas basados en los principios de “El Arte de la Guerra” para el dominio de los Mercados.

Una de estas personalidades es Michael Porter, considerado “El Gurú de las Estrategias Competitivas” y quien fue el primero en realizar una clasificación de las diferentes estrategias que usan las empresas en la batalla por los mercados y que todos conocen como “Estrategias Genéricas Competitivas de Porter”.

Esta clasificación establece tres grandes categorías de estrategias, dentro de las cuales están ubicadas todas las posibles estrategias competitivas. Son ellas: Estrategia de Liderazgo en Costos,  Estrategia de Diferenciación y Estrategia de Enfoque o de Nicho.

Estrategia de Liderazgo en Costos

Con la “Estrategia de Liderazgo en Costos”, se pretende establecer una ventaja competitiva de reducción de costos duradera, tanto en el producto o servicio como en todas las áreas del negocio, de manera que se pueda obtener un reducción de precios mayor que el puedan lograr los competidores, sin disminuir los beneficios obtenidos.

Esta estrategia funciona básicamente apoyada en lo que se conoce como el principio de “economía de escala” o como decía mi abuelo: “por docenas son más baratos”. Naturalmente que esto implica una producción y comercialización en gran escala de un producto o servicio básico fundamentalmente, ya que el bajo costo se obtiene, no solo de la producción masiva, sino de la combinación de esta con la simplicidad del proceso.  

Adoptar este tipo de estrategia es un suicidio para las medianas y pequeñas empresas, para las cuales está vedado el principio de “economía de escala”, de manera que se reserva para la competitividad de las grandes empresas.

Estrategia de Diferenciación

Este tipo de estrategia concentra todos los esfuerzos en lograr diferenciarse de las demás empresas y/o diferenciar el producto o servicio del producto o servicio de los competidores y se sustenta básicamente en la creatividad, no solo en la producción de bienes y servicios sino también en la imagen del producto, en la comunicación con el mercado y en la comercialización.

Es una estrategia de una relativa económica aplicación, pero que requiere de mucha creatividad y de constantes estudios y sondeos del mercado, para estar a la vanguardia y siempre atentos, con el oído en el corazón del mercado.

Una de las dificultades principales para la aplicación de esta estrategia está en la carencia del pensamiento creativo para lograr el posicionamiento de ser diferenciado en la mente del consumidor, lo que podría empujar a las empresas a realizar grandes erogaciones de recursos para lograr ser percibido como diferente haciendo un uso excesivo de la costosa publicidad.

Estrategia de Enfoque o de Nicho

Con esta estrategia se pretende concentrarse en satisfacer las necesidades de un reducido segmento del mercado que no esté siendo satisfecho, porque no ha sido descubierto o porque sea tan pequeño que su volumen de ventas o transacciones comerciales no son suficientes para sobrepasar el punto de equilibrio y generar utilidades.

Por lo regular, en los nichos de mercado no existen competidores o su número es muy reducidos y es posible, la mayoría de las veces, aplicar alguna derivada de la estrategia de nicho, como la “estrategia del especialista” o “estrategia de especialización, aunque no es muy recomendada porque convertirse en especialista requiere mucho tiempo.

Sin embargo, la “Estrategia de Enfoque o de Nicho”, necesita de una constante investigación del mercado, una rápida toma de decisiones, una rápida actuación y de una aguda percepción del agotamiento del nicho.

Selección de la Mejor Estrategia

Ninguna estrategia es mala o buena de por si, todo depende de las circunstancias en que se apliquen y de las características de quien la aplica. De manera que si usted pesa 176 libras (unos 80 kgs.), no pretenda entablar un combate cuerpo a cuerpo, al estilo lucha libre, con otra persona que pesa 270 libras (unos 125 kgs.), porque lleva todas las de perder.

Para seleccionar la mejor estrategia, debemos tener plena conciencia y conocimiento de nuestras capacidades, conocimiento del terreno de batalla, de los recursos disponibles y, sobre todo de nuestro competidor.

Aunque siempre es mejor ganar sin luchar, ya sea porque a nuestro competidor no le interese lo suficiente el botín a obtener, comparado con el esfuerzo a realizar o porque nuestra estrategia lo sorprenda y quede paralizado sin saber que hacer.

El 50% de la efectividad de una estrategia es la sorpresa, de manera que si por indiscreción en sus actuaciones o actitudes revela su estrategia, sepa que ha perdido el 50% de su efectividad por el factor sorpresa.

 

 

Enrique Mieses

Editor Marketing-Ya!

http://www.marketing-ya.com

 

 

 

 

 
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